¿Puedo ser un facilitador de seguridad emocional y de experiencias?

Cada persona tiene necesidades diferentes de acuerdo a su momento de vida y a sus propias circunstancias. Esta vez, sería pertinente que iniciemos cuestionándonos la siguiente pregunta, ¿somos conscientes de nuestras propias necesidades?

Es muy probable que  muchas veces no seamos conscientes al 100% de ellas. De esta forma nuestra conducta tiene una intención, y seguramente está encaminada para cubrir estas necesidades.

Pero ¿Cómo distinguirlas? ¿Cómo identificar los intentos propios de cubrir estas necesidades? ¿Cómo identificar esto en los demás?

Podemos enfatizar esta vez 2 necesidades emocionales básicas que pueden facilitar mayor certeza propia, y más en momentos de estrés:

  1. Seguridad emocional.

Esta se logra en gran medida con lazos afectivos seguros y continuos.

Para optimizar esta necesidad es importante adecuarnos a la etapa de desarrollo de nuestros hijos, ya que la necesidad varía de los más pequeños a la de los adolescentes (o de nosotros como adultos). Sin embargo, el punto en común es promover una sensación de seguridad, confianza, certeza en lo posible, y sobretodo de respeto con quienes nos encontramos interactuando de forma cercana y constante.

2. Organización de la experiencia.

Se refiere a anticipar en lo posible tu día y su día, incluso es ir acomodando las experiencias nuevas con nuestra propia historia.  Con nuestros hijos es de mucha ayuda hacer preguntas sobre ¿cómo anda tu día?, ¿cómo organizarás el día de mañana?, ¿esto como te hizo sentir? etc.

Por ejemplo, en estos momentos es orientar nuestros días con lo que sí tenemos al alcance, con lo que tenemos mayor probabilidad de certeza, pues también tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre y reconocerla cuando es necesario.

Cuando surge algún conflicto ya sea individual o entre pares, pueden sentirse ciertas irregularidades en la seguridad emocional y en la organización de la experiencia. Sin embargo, es una oportunidad para fortalecerlas y sumar recursos personales y/o familiares de cada uno de los involucrados, pero ¿Cómo podemos apoyar a nuestros hijos en una situación difícil de enfrentar?

Family Care And Protection

Podemos comenzar con:

  • La generación de un espacio que facilite la posibilidad de escucha, o de reflexión.
  • Disponernos de una actitud de apertura y flexibilidad para facilitar la reflexión.
  • Tener presente que podemos motivar a nuestros hijos en el desarrollo de habilidades en la resolución de sus conflictos.
  • Esto se puede lograr con el diálogo, en el que cada uno tenga la posibilidad de expresar sus necesidades y sus expectativas.
  • Guiándolos a la comprensión de sus propias situaciones y de la situación del otro.
  • Ayudarlos a observar el contexto físico y emocional propio, y también el del otro.
  • Es decir, dotarles de habilidades de solución, a partir de la escucha, del diálogo, de la empatía, de creatividad para encontrar soluciones y nuevamente poder llegar a acuerdos para anticipar lo que sea posible para otros momentos.

Quizás en la lectura de estos puntos hemos caído en cuenta de algo: Para ayudar a organizar la experiencia del otro en un momento determinado, es importante que también intentemos organizar nuestra propia experiencia en ese momento.

Es decir, identificar cómo estoy, para realmente ser un facilitador en búsqueda de soluciones, sino es así, quizás vale la pena hacer una breve pausa para lograr la calma y tener la apertura suficiente, y ahora sí, poder estar en las mejores condiciones posibles para los demás.

Cada familia cuenta con sus propios recursos, y si los hacemos conscientes podemos potencializarlos y a su vez sumar otros, de tal forma que podemos ayudar a nuestros hijos a reflexionar cuidando el vínculo de cada uno.

Recuerda que todos estamos desarrollando nuestra propia competencia y sensibilidad parental, y podemos aprovechar las circunstancias que la vida nos presenta para que sean oportunidades.

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Saraí López

Mamá de dos pequeñas y practicante del deporte desde niña. Acompañante en la educación de los adolescentes y sus familias. Psicóloga de profesión, con estudios en PNL, además de estar involucrada con la Crianza Respetuosa y Disciplina Positiva.

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