Prevención del suicidio adolescente
Prevención del suicidio adolescente
Septiembre (también conocido como “Septiembre Amarillo”) es el mes contra el suicidio, lo que significa que, durante estas semanas, debemos recordar algo esencial: que el suicidio se puede prevenir. Es debido a esto que el tema de salud mental es uno de los más preocupantes, y nunca podremos hablar de él lo suficiente. Es probable, de hecho, que la salud mental sea uno de los mayores retos que como seres humanos enfrentamos.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la salud mental se define como un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, aprender y trabajar adecuadamente e integrarse en su entorno. La salud mental podría considerarse un superpoder, ya que es esencial para afrontar cualquier adversidad de la vida, que, de hecho, es inevitable.
Cuando hablamos de salud mental en los adolescentes, la situación es más compleja aún, ya que los jóvenes en esta etapa de la vida atraviesan numerosos cambios —sociales, biológicos, sexuales, mentales, emocionales—, y porque aún se encuentran en una fase de desarrollo. Además, aunque los adolescentes tengan el aspecto de adultos, a veces olvidamos que aún son muy jóvenes, que siguen siendo casi niños, y que aún no cuentan con las herramientas necesarias para afrontar las complejidades de la vida.
Por eso, debemos hablar sobre el suicidio adolescente. Según estadísticas alarmantes (INEGI), en 2025 entre la población de 15 a 29 años en México, el suicidio fue la tercera causa de muerte, siendo el grupo demográfico con mayor incidencia. Esto significa que estamos haciendo algo mal con nuestros jóvenes, no solo como padres o maestros, sino como sociedad en general, ya que no estamos percibiendo adecuadamente lo que les ocurre y no estamos ofreciendo el apoyo necesario. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los adolescentes cuando se enfrentan a un episodio de depresión o muestran señales de que algo no va bien? Hay varias medidas que se pueden tomar, como por ejemplo:
- Escuchar sin juzgar: Ofrecer un espacio seguro para que el adolescente hable de sus sentimientos sin miedo a ser juzgado.
- Validar sus sentimientos: Hacerle saber que sus sentimientos son válidos y que no está solo en su lucha.
- Fomentar actividades: Animarlo a participar en actividades que solía disfrutar, incluso si al principio no le apetece.
- Buscar ayuda profesional: No dudar en buscar la ayuda de un psicólogo o psiquiatra especializado en adolescentes.
- Ser paciente: La recuperación de la depresión puede llevar tiempo. Es importante ser paciente y ofrecer apoyo constante.
Por último, no olvidemos que la depresión es un problema que puede afectar a cualquiera de nosotros, nadie es inmune a ella; por eso es tan importante hablar de ella y apoyar a cualquier persona que conozcamos o de la que sospechemos que padece esta enfermedad, especialmente los más jóvenes. Y recuerda que si te ocurre a ti, hay varias formas de mejorar y recuperarte.
Tú, nosotros, no estamos solos.
